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sábado, 22 de abril de 2023

Las sombras de Swanford Abbey.- Julie Klassen

Reseña Las sombras de Swanford Abbey.- Julie Klassen

Editorial: Libros de Seda
Año de edición: 2022
ISBN: 978-84-17626-79-2
Formato: Papel

Sinopsis:

Rebecca Lane regresa a su pueblo preocupada por su hermano. Este parece ver fantasmas, como si estuviera perdiendo la razón. Cuando llega, este le pide que se quede con él en Swanford Abbey, un lujoso hotel que en tiempos fue una abadía medieval, un lugar del que la gente dice que está embrujado. Su hermano espera la llegada de un autor famoso, alguien que un día les traicionó, para que lo ayude a publicar ahora su manuscrito. Y para colmo, allí se topa con una persona que vuelve de su pasado, un hombre que un día le rompió el corazón; sir Frederick, antiguo vecino, baronet y magistrado. Poco a poco, este se irá sintiendo más y más atraído por Rebecca hasta que, un día, el autor al que esperaban aparece muerto. ¿Quién lo ha asesinado? Desde luego, los hermanos Lean tenían motivos… ¿Podrá sir Frederick llegar a la verdad? ¿Y qué será de Rebecca? Sin duda, la joven oculta algo… (Sinopsis extraída de: Libros de Seda). 

La autora:

Julie Klassen ama todo lo que tiene que ver con Jane —Jane Eyre y Jane Austen—. Licenciada por la Universidad de Illinois, trabajó en el mundo editorial durante dieciséis años y ahora se dedica a escribir a tiempo completo. Tres de sus libros: La institutriz silenciosa, En la casa del guarda y Fairbourne Hall han ganado el Premio Christy a la mejor novela histórica. El secreto de Pembrooke Park ganó el premio Minnesota a la mejor historia de ficción. Julie ha ganado también el Premio Midwest y el Christian Retailing Best y ha resultado finalista en los premios RITA y en los ACFW’s Carol. Ha escrito también una trilogía, Historias de Ivy Hill, publicada por Libros de Seda junto con El profesor de baile, El puente a Belle Island y Donde se ocultan las mariposas. Actualmente trabaja en La costa de los naufragios. Ella y su marido tienen dos hijos y viven en las afueras de St. Paul, Minnesota. (Biografía extraída de: Libros de Seda). 

Mi reseña:

Hoy os traigo al blog mi opinión sobre Las sombras de Swanford Abbey de Julie Klassen, una novela de misterio y romance durante la Regencia, una novela que nos traslada hasta principios del siglo XIX, hasta un pintoresco pueblo inglés donde Rebecca Lane regresa preocupada por el estado de su hermano. Y allí conoceremos a los pintorescos personajes que la acompañarán cuando se aloje en Swanford Abbey, la antigua abadía que ahora es un lujoso hotel. Agradezco a Libros de Seda el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

 

Las sombras de Swanford Abbey nos traslada hasta la Inglaterra del siglo XIX, en plena Regencia. Rebecca Lane, una joven dama de compañía vuelve a su pueblo preocupada por su hermano, que parece obsesionado por su falta de creatividad literaria. Sin embargo, cuando llegue a casa, tendrá que hospedarse en Swanford Abbey, la antigua abadía reconvertida en lujoso hotel debido a la apatía de su hermano al recibirla. Una vez allí, y gracias a las leyendas que rodean el lugar, Rebecca creerá que una presencia ronda las habitaciones. Y esta creencia se verá acrecentada cuando un famoso escritor aparezca muerto en misteriosas circunstancias. Acompañada de Sir Frederick, un antiguo amigo de la familia que le rompió el corazón, la joven Rebecca comenzará unas pesquisas para encontrar al asesino, que puede esté más cerca de ella de lo que pueda imaginar.




Esta novela ha supuesto mi primer acercamiento a la obra de Julie Klassen y la verdad es que ha supuesto un verdadero descubrimiento. He disfrutado mucho con esta novela que se mueve entre el misterio gótico, la intriga y el romance y mantiene muy bien la tensión en el lector. En este caso, nos trasladamos hasta un pueblo de Inglaterra, donde Rebecca Lane, una joven que trabaja como dama de compañía de una rica viuda, y que, preocupada por el estado mental de su hermano pequeño, decide volver a su hogar para cuidar de él; sin embargo, el joven, obsesionado con volver a escribir y resarcirse de una traición, no quiere que Rebecca se aloje en su casa y esta debe buscar una habitación en Swanford Abbey, el lujoso hotel que fue una abadía y sobre el que pesan leyendas sobre fantasmas y embrujos. Allí, y acompañada por Sir Frederick, magistrado y antiguo amigo de su familia, Rebecca se verá involucrada en la investigación de un asesinato repleto de misterio. Las sombras de Swanford Abbey es una novela que bebe de los más clásicos del género gótico, mantiene ese halo oscuro y romántico que tenían las novelas de la época, donde lo paranormal se mezclaba con lo real, donde los héroes y las heroínas románticas se movían por pasillos en penumbras y las puertas se abrían y se cerraban con movimientos lentos para salvaguardar secretos y conjuras. Julie Klassen es capaz de mantener en vilo al lector de principio a fin.

 

Escrita bajo un estilo directo, en Las sombras de Swanford Abbey Julie Klassen utiliza la figura de un narrador externo omnisciente que, expresándose en tercera persona, es el encargado de mostrarnos todo lo que acontece en la novela, expresando toda la información que afecta a los personajes que aparecen en la novela, tanto subjetiva como objetiva, por lo que el lector obtiene una visión global y objetiva de todo lo que acontece a lo largo de la historia. Manteniendo un hilo temporal lineal, a lo largo de la novela, encontramos pocos saltos temporales, algunas analepsis o flashbacks que nos proporcionan datos importantes del pasado de los personajes que nos sirven para situarnos en su situación actual o porqué actúan como actúan. Además, nos vamos a encontrar con unas buenas descripciones, que nos permiten adentrarnos en cada uno de los escenarios, caminar por los oscuros pasillos de la abadía, y asomarnos a las habitaciones donde los huéspedes urdirán sus planes o revelarán sus secretos; y junto a estas descripciones, unos diálogos bien llevados, que nos permiten ir conociendo poco a poco a los personajes, y así construir unas escenas donde el misterio y la intriga se mantiene.


                                                  


En cuanto a los personajes, tenemos dos claros protagonistas en Rebecca Lane y Sir Frederick Wilford, ambos se conocen desde que son jóvenes y aunque han perdido el contacto después de que Rebecca deje el pueblo para ir a trabajar como dama de compañía, al reencontrarse no podrán evitar que viejos sentimientos vuelvan a aflorar. Cuando se reencuentren en Swanford Abbey, ambos se verán involucrados en la investigación del misterioso asesinato de un famoso escritor que no gozaba de las simpatías de demasiada gente y que aparece asesinado en su habitación del hotel, lo que convertirá en sospechosos a todos aquellos que estaban presentes esa noche en la abadía. Desde el señor Edgecombe, su editor; hasta lady Fitzhoward, la viuda millonaria a la que Rebecca acompaña, pasando por los empleados del hotel tendrán que ser investigados para descubrir quién está detrás de este asesinato. Julie Klassen nos regala unos personajes que van sorprendiendo a lo largo de la novela, que muchas veces te harán sospechar de ellos, de cómo se comportan o de qué motivos pueden tener para acudir a Swanford Abbey justo en ese momento.


                                                                  


Las sombras de Swanford Abbey es una novela con una historia muy bien creada y una ambientación perfectamente creada, que nos traslada a esa Inglaterra repleta de niebla y leyendas, donde los fantasmas podían recorrer los pasillos de antiguas construcciones.


                                                        




sábado, 2 de octubre de 2021

La hija del tiempo.- Josephine Tey

Reseña La hija del tiempo.- Josephine Tey

Año de edición: 2020
ISBN: 978-84-16537-63-1
Formato: Papel

Sinopsis:

Postrado en una cama de hospital, el inspector Alan Grant, de Scotland Yard, se aburre mortalmente. Ni las anémonas de la señora Tinker, su ama de llaves, ni el ruibarbo estofado de la enfermera Darroll logran levantarle el ánimo. Pero un día llega su amiga, la actriz Marta Hallard, con una vieja postal de Ricardo III de Inglaterra en el bolso, y Grant queda fascinado por su enigmático rostro. Ese no es el rostro de un monstruo jorobado, ni de un supuesto asesino de niños, tal como han contado siempre los libros de historia. A partir de entonces, y con la ayuda del joven y enamoradizo Brent Carradine, investigador en ciernes del Museo Británico, Grant se zambulle con entusiasmo en la verde y salvaje Inglaterra de la guerra de las Dos Rosas, en pleno siglo xv, para tratar de desentrañar uno de los misterios más oscuros de la monarquía británica: ¿mató realmente Ricardo III a sus sobrinos, los Príncipes de la Torre, para hacerse con el trono? ¿Quién, si no?  (Sinopsis extraída de: Hoja de Lata Editorial).

La autora:

(Inverness, 1896-Londres, 1952), es el seudónimo principal de Elizabeth Mackintosh, célebre escritora y dramaturga escocesa. Pese a pertenecer cronológicamente a la llamada Edad de Oro de las novelas británicas de intriga, las narraciones y los personajes de Tey se alejan de los estereotipos que comparten los títulos clásicos de suspense.

En 1929, su novela The man in the Queue cosechó un éxito notable e introdujo a su personaje más famoso, el inspector Alan Grant, de Scotland Yard, que protagonizaría otras cinco novelas, entre las cuales cabe destacar La hija del tiempo (1951; Hoja de Lata, 2020) y Un chelín para velas (1936; Hoja de Lata, 2019).

Al margen de la serie de Alan Grant, otras de sus obras más celebradas son La señorita Pym dispone (1946; Hoja de Lata, 2015), El caso de Betty Kane (1948; Hoja de Lata, 2017) y Patrick ha vuelto. Todas ellas ponen de manifiesto la gran capacidad de análisis psicológico de la autora y su propensión por las tramas abiertas de final sorprendente.

A su muerte, Josephine Tey legó toda su obra a la National Trust for Scotland. (Biografía extraída de: Hoja de Lata Editorial).

Mi reseña:

Hoy os traigo al blog la reseña de una novela que leí hace unos meses y que me pareció tremendamente original, sobre todo, teniendo en cuenta el momento en el que se escribió, a principios de la década de los cincuenta. Su autora, Josephine Tey, es una de las autoras de novelas de misterio más reconocidas de Reino Unido y a día de hoy, sus libros siguen siendo muy leídos. El título que hoy os traigo es La hija del tiempo, que en 1990 fue reconocida por la Asociación de Escritores de Novela Negra del Reino Unido como Mejor Novela de Misterio de todos los tiempos; no sé si este título, podría resultar exagerado, sobre todo sabiendo que en el mundo de la literatura, en el que “para gustos, colores”, pero lo que es imposible negarle es la originalidad y como es capaz de reconstruir un misterio ocurrido siglos atrás, intentando averiguar quién fue realmente el culpable de hacer desaparecer a dos príncipes y no dejar rastro, inculpando al que era, en ese momento, el hombre más poderoso de Inglaterra. Quiero agradecer a Hoja de Lata Editorial el envío de un ejemplar para su lectura y reseña. 

Ricardo III
La hija del tiempo nos presenta al inspector de Scotland Yard Alan Grant quien, postrado en una cama de hospital, se aburre mortalmente; ni las visitas que recibe de su ama de llaves la señora Tinker, ni las atenciones de la enfermera Darroll son suficientes para sobrellevar su ingreso. Sin embargo, la visita de su amiga, la actriz Marta Hallard cambiará su situación. La joven lleva una postal de Ricardo III de Inglaterra en el bolso y Alan queda fascinado por su rostro, enigmático y con un halo de misterio que parece esconder un gran secreto; no parece el rostro del monstruo que ha pasado a la historia como el asesino capaz de matar a dos niños indefensos que estaban bajo su tutela por el hecho de que eran el único escollo que se interponía entre él y el trono. A partir de aquí, y ayudado por el joven y enamoradizo Brent Carradine, investigador del Museo Británico, Alan comenzará una auténtica investigación que irá más allá de los libros de historia para averiguar si realmente Ricardo III fue el culpable de aquel asesinato o bien tramas ocultas conspiraron para convertirlo en el asesino despiadado en el que se ha convertido en el presente. 

Eduardo IV

Como os he comentado al principio de la reseña, La hija del tiempo me ha parecido una novela de misterio con un planteamiento realmente original, pues aquí, a priori, ya conocemos la identidad del asesino, o por lo menos es lo que toda la sociedad piensa. Josephine Tey escribe sobre el asesinato de los Príncipes de la Torre, hijos de Eduardo IV, durante la Guerra de las Dos Rosas, cuando el primero ya había muerto y por lo tanto, siendo el mayor de ellos, Eduardo V, nuevo regente de Inglaterra; aunque en un principio ambos príncipes quedaron bajo la tutela de su familia materna, los Woodville, su tío Ricardo reclamó a ambos pequeños y estos fueron recluidos en la Torre de Londres, que en aquel momento era usada como palacio real. Sin embargo, poco tiempo después, y tras negarse a Isabel Woodville las visitas a sus hijos, estos fueron declarados ilegítimos por Ricardo y más tarde desaparecieron sin dejar rastro, lo que provocó que la sociedad inglesa sospechara de la autoría de Ricardo, quien ya no tenía delante ningún impedimento para acceder al trono, convirtiéndose así en el nuevo rey. Sobre todo esto será sobre lo que Alan Grant, desde su cama de hospital, empezará a investigar, ya que después de ver una postal de Ricardo III, pensará que su cara oculta demasiadas cosas y no cree que sea la expresión de un asesino de niños despiadado. Alan se preguntará si no habrá conspiraciones ocultas, intereses que se tejieron en secreto y que nunca llegaron a ver la luz y que involucraron a quienes realmente hicieron desaparecer a los jóvenes príncipes. 


Tomás Moro
Escrita bajo un estilo directo, en La hija del tiempo Josephine Tey utiliza la figura de un narrador externo omnisciente que, expresándose en tercera persona es el encargado de transmitir a los lectores toda la información que afecta a los personajes de la novela, tanto subjetiva como objetiva, proporcionando así una visión global y objetiva de todo lo que sucede. Manteniendo un hilo temporal lineal, será a través de la propia investigación que realizan Alan y Brent como nos sumergiremos en los acontecimientos que ocurrieron en el pasado, así que no encontraremos saltos temporales a lo largo de la novela; seremos testigos de cómo Alan y Brent van uniendo cabos en una investigación que les llevará atrás en el tiempo, tirando de hilos que muchas veces serán muy difíciles de seguir, pues la historia oficial será la que tendrá un peso mayor y encontrar los recovecos por los que entrar en esa intrahistoria que permita hallar esos secretos que han permanecido ocultos no siempre será fácil. Con unas buenas descripciones y unos diálogos muy bien llevados por la autora, nos encontramos con unas escenas que contienen una buena visibilidad que nos permite adentrarnos en ellas y acompañar a los personajes en su investigación. Josephine Tey mantiene en La hija del tiempo un ritmo pausado pero no lento. 





Isabel Woodville
En cuanto a los personajes, Alan Grant, como buen investigador, no puede soportar estar sin hacer nada, aunque su inactividad se deba a un ingreso hospitalario, y por ello, aprovecha su momentánea fascinación por Ricardo III para comenzar su investigación sobre lo que ocurrió realmente con los Príncipes de la Torre y su misteriosa desaparición. Aunque la corriente histórica imperante se ha empeñado en señalar al monarca como principal sospechoso del crimen, algo en Alan se remueve y se rebela ante tal certeza; y por ello no dudará en ponerse manos a la obra para intentar averiguar la verdad. Para ello contará con la ayuda de Brent Carradine, un joven y enamoradizo investigador del Museo Británico, quien irá más allá de los libros de historia para observar los hechos y no los pensamientos de quienes estuvieron involucrados en la Guerra de las Dos Rosas. Pero no estarán solos en la investigación, pues Alan también involucrará, de diferentes formas, a otras personas que están a su alrededor, como a su amiga Marta Hallard, quien es el origen de todo, o a las enfermeras que están encargadas de sus cuidados. 



La hija del tiempo es una de esas novelas atemporales que, sea cuando sea que la leas, la vas a disfrutar; que se leen de forma tranquila, con la curiosidad de saber si la Historia nos ha constado la verdad o lo que ha llegado a nuestro tiempo ha sido una perfecta conspiración que nunca ha sido descubierta. 




domingo, 30 de mayo de 2021

No oigo a los niños jugar.- Mónica Rouanet

Reseña No oigo a los niños jugar.- Mónica Rouanet

Editorial: Roca Editorial
Año de edición: 2021
ISBN: 9788418417283
Formato: Papel

Sinopsis:

Tras un grave accidente de coche, Alma, una joven de 17 años, sufre un shock postraumático y es ingresada en una clínica psiquiátrica ubicada en un antiguo edificio rehabilitado. Allí convive con otros internos y sus patologías y se cruza con unos niños a los que solo ella puede ver. Poco a poco, la historia del edificio y sus antiguos ocupantes se enreda con la realidad de Alma y la lleva a desentrañar oscuros secretos encerrados durante años entre las paredes de la enorme casona y en su propia mente.

Un thriller trepidante repleto de suspense que mantendrá al lector enganchado hasta las últimas páginas. (Sinopsis extraída de: Roca Editorial).

La autora:

Mónica Rouanet nació en Alicante y desde los siete años vive en Madrid, donde estudió Filosofía y Letras. Especializada en Pedagogía por la Universidad Pontificia de Comillas, posteriormente cursó estudios de Psicología en la UNED. Desde hace más de diez años atiende a personas en riesgo y dificultad social. (Biografía extraída de: Roca Editorial). 

Mi reseña:

Hoy os traigo al blog la reseña de una de las últimas novelas que he leído y que me ha sorprendido gratamente, pues la verdad es que tenía una idea diferente sobre lo que me iba a encontrar y al leerla me he adentrado en un mundo lleno de misterios, casi claustrofóbico. Hoy os cuento mis impresiones sobre lo último de Mónica Rouanet, No oigo a los niños jugar, libro que nos traslada hasta una clínica psiquiátrica para jóvenes donde Alma, una de sus pacientes, comenzará a vivir situaciones inexplicables. Agradezco a Roca Editorial el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

 

No oigo a los niños jugar nos presenta a Alma, una joven que, tras un grave accidente de tráfico, sufre un shock postraumático y es ingresada en una clínica psiquiátrica para jóvenes ubicada en un antiguo edificio rehabilitado. Allí comienza su convivencia con otros internos que presentan diversas patologías, y con dos niños pequeños que parece que solo ella puede ver. Poco a poco, Alma comenzará a interesarse por la historia del edificio y por la identidad de esos niños que parecen querer darle un mensaje; sin embargo, muchas veces, traer al presente los secretos del pasado puede desvelar la oscuridad que se esconde entre las paredes y en la propia mente.




La lectura de No oigo a los niños jugar ha sido una sorpresa, pues esperaba algo diferente, pero esto no significa que no lo haya disfrutado, todo lo contrario. Al comenzar la lectura pensaba que iba a encontrar algo más relacionado con el misterio, pero la realidad es que Mónica Rouanet nos mete de lleno en una historia en la que, prácticamente desde el principio vamos a saber cosas que la propia protagonista desconoce, pero eso no le resta un ápice a la atmósfera asfixiante y claustrofóbica que vamos a sentir durante toda la lectura. Las sensaciones que acompañan a Alma y a los demás habitantes del psiquiátrico se nos trasmiten a los lectores, que en muchas ocasiones también dudaremos de si lo que estamos leyendo es real o si hay algo más allá que se nos está escapando aunque esté ahí delante todo el tiempo. No oigo a los niños jugar nos habla, al final, de la enorme soledad que, en infinidad de ocasiones, sufre el ser humano, y de los diferente mecanismos de defensa que utiliza frente a ella. Y por supuesto, pone sobre la mesa uno de los temas más tabúes que hay hoy en día en nuestra sociedad, sobre el que no os voy a desvelar más detalles aquí para no destripar más cosas de la novela, y por supuesto, sobre las enfermedades mentales y las personas que las sufren, quienes parecen tener que estar estigmatizados frente a una sociedad que no les entiende, que les mira como si fueran alguien diferente sin entender que, al igual que se tratan otras enfermedades del cuerpo, de igual manera se tratan las de la mente.

 

Escrita bajo un estilo directo, en No oigo a los niños jugar Mónica Rouanet utiliza la figura de dos tipos de narradores, en la parte que protagoniza Alma encontramos a un narrador externo omnisciente que se expresa en tercera persona y que es el encargado de transmitir a los lectores toda la información que afecta a los lectores, tanto subjetiva como objetiva; sin embargo, en la parte que protagonizan los niños, encontramos un narrador interno protagonista, que se expresa en primera persona y que nos proporciona una visión mucho más subjetiva de todo lo que va aconteciendo, pues lo veremos todo a través de sus ojos, sus emociones serán las nuestras. Aunque la novela mantiene un hilo temporal lineal, las analepsis o flashbacks son muy numerosos, y a través de ellos iremos conociendo información importante que nos hará entender la situación actual de los personajes de la historia, porqué han llegado a la situación en la que están ahora. Mónica Rouanet es capaz de crear una atmósfera totalmente claustrofóbica alrededor del lector, que se mete de lleno en cada uno de los escenarios donde transcurre la acción, y donde podemos sentir cada una de las sensaciones y miedos por los que irán pasando Alma y sus compañeros de ingreso. Los diálogos están bien llevados por la autora y consiguen, junto a las descripciones, unas escenas con una buena visibilidad.




En cuanto a los personajes, personalmente me ha gustado mucho la evolución que presenta Alma a lo largo de la novela, quien entra en el psiquiátrico asustada ante todo y ante todos y poco a poco se observa cómo va consiguiendo vencer esos miedos y logra establecer relaciones de amistad con sus compañeros, volver a tener más confianza en sí misma e ir superando la difícil situación que la llevó a ingresar. A su alrededor encontramos a los olvidados, los dos niños que solo Alma parece ver y que intentarán mandarle mensajes para comunicarse con ella; y que además nos irán contando su historia, porqué se esconden y porqué permanecen en ese edificio, qué les ata a ese lugar que antes de ser un psiquiátrico fue otra cosa. También destacar la figura de Diego, el misterioso joven que se pasea por el edificio y que también ve a los niños, y que pronto comenzará a mantener una buena relación con Alma, convirtiéndose en alguien que la entiende. En contrapunto a Alma encontramos a Luna, otra interna que es rebelde y que no pone nada de su parte para llevarse bien con sus compañeros, más bien se empeña en hacerles la vida lo más difícil posible.



No oigo a los niños jugar es una de esas novelas que consiguen poner al lector bajo sensaciones que le llegan a resultar inquietantes, asfixiantes, que lo desconciertan por no saber si aquello que está leyendo es real o no. 







domingo, 10 de noviembre de 2019

Los crímenes de Mitford.- Jessica Fellowes

Reseña Los crímenes de Mitford.- Jessica Fellowes

Editorial: Roca Editorial
Año de edición: 2018
ISBN: 9788417167813
Formato: Papel

Sinopsis:

Seis hermanas. Toda una vida de misterio. Una familia incomparable.

Estamos en 1919, y Louisa Cannon sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres y, sobre todo, de su peligroso y opresivo tío.

La única salvación para Louisa es una posición dentro de la casa de los Mitford en Asthall Manor, en el campo de Oxfordshire. Allí se convertirá en institutriz, acompañante y confidente de las hermanas Mitford, especialmente de Nancy, de dieciséis años, una chica joven y mordaz, fantasiosa e imaginativa.


Sin embargo, una enfermera de nombre Florence Nightingale Shore, será asesinada en un tren a plena luz del día, y Louisa y Nancy se encontrarán envueltas en los crímenes de un asesino que hará cualquier cosa para ocultar su secreto. (Sinopsis extraída de: Roca Editorial). 

La autora:

Jessica Fellowes es escritora, periodista y conferenciante.


Conocida por ser la autora de cinco libros oficiales de Downton Abbey, gracias a ellas se consolidó como autora best seller de The New York Times y del Sunday Times. Anteriormente fue editora de Country Life y columnista para Mail on Sunday. Ha escrito numerosos artículos para medios como Daily Telegraph, The Guardian, The Sunday Times y The Lady. Como conferenciante ha asistido a numerosos eventos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, así como varias apariciones en radio y en televisión. Vive en Londres y en Oxfordshire con su familia. (Biografía extraída de: Roca Editorial). 

Mi reseña:


Hoy os traigo al blog la reseña de la primera entrega de una serie ambientada en los albores del siglo XX, recién terminada la Primera Guerra Mundial en un Londres que lucha por recurar la normalidad. Hoy os cuento mis impresiones sobre Los crímenes de Mitford de Jessica Fellowes, una novela con la que tendremos la impresión de sumergirnos en esos años locos que vivió Europa, y en medio de todo ello, se comete un terrible crimen que pondrá en jaque a la policía inglesa, y en el que la familia Mitford se verá involucrada.

Londres
Los crímenes de Mitford nos traslada hasta el Londres de 1919, recién terminada la Primera Guerra Mundial; aquí conocemos a Louisa Cannon, una joven que desea escapar del que parece su único destino posible y de las garras de su tío. Para ello, acepta la propuesta de trabajo que le llega desde la mansión Mitford como niñera de las seis hermanas de la familia. Allí se convertirá en confidente de Nancy, la mayor de dieciséis años, una joven divertida y mordaz, deseosa de vivir nuevas aventuras. Lo que ambas desconocen es que el asesinato de Florence Nightingale, una enfermera que aparece muerta en un tren, las pondrá a las dos en el centro de una investigación sobre un asesino que hará lo que sea necesario para ocultar su identidad.

Estación Victoria
Esta primera novela, con la que comienza la serie, ha sido una lectura bastante entretenida, y en líneas generales me ha parecido muy bien ambientada por parte de la autora, creo que consigue crear una atmósfera muy acertada para el desarrollo de toda la trama. Sin embargo, es cierto que en algunos momentos he tenido la sensación de que no terminaba de avanzar, de que todo estaba más paralizado de lo que debía, que faltaba algo de ritmo. Jessica Fellowes nos sumerge en una novela de misterio, bien llevada en general, donde el rasgo que personalmente más destacaría es la ambientación, que me ha parecido muy bien desarrollada a lo largo de la novela, con una historia bien construida que bien es cierto se ralentiza un poco hacia la mitad de la novela. En Los crímenes de Mitford no solo asistimos al asesinato de una mujer, enfermera durante los años de la Gran Guerra, que deja helados a aquellos que la conocían, también somos testigos de cómo una joven, Louisa Cannon, se rebela contra el que parece su único destino posible, y busca otra salida, sabe que si lucha contra ello puede optar a algo mejor, puede crearse otra vida para sí misma, lo que demuestra que, al final, el destino no son más que diferentes opciones que la vida nos pone delante y que solo depende de nosotros mismos cuál será finalmente el camino elegido.

Escrita bajo un estilo directo, en Los crímenes de Mitford Jessica Fellowes utiliza la figura de un narrador externo omnisciente que se expresa en tercera persona y que, proporcionando una visión objetiva de todo lo que ocurre en la novela, nos revela a los lectores toda la información de lo acontece en la novela. Desarrollándose bajo un hilo temporal lineal, encontramos a lo largo de la historia algunas analepsis o flashbacks, que nos proporcionan información importante de lo acontecido en la vida de los personajes, así como una correspondencia enviada por Florence que, poco a poco, va revelando datos importantes. Con unas descripciones muy bien realizada por la autora, que nos permiten entrar en cada uno de los escenarios en los que transcurre la acción y unos diálogos bien llevados, encontramos, tal y como he comentado al principio de la reseña, la ambientación me ha parecido muy buena, las escenas contienen muchos elementos visibles que nos permiten sentir lo mismo que están viviendo los personajes con una gran intensidad, pero también creo que debo recalcar que más o menos hacia la mitad de la lectura tuve la sensación de que la trama se ralentizaba, de que en realidad no estaba sucediendo nada relevante y todo estaba girando sobre el mismo punto, para después volver a tomar velocidad. Creo que, en líneas generales Los crímenes de Mitford ha sido un libro que me ha gustado, pero le ha faltado algo para llegar a ser una lectura redonda.


En cuanto a los personajes, me ha gustado bastante el de Louisa Cannon, la protagonista de la novela, que a pesar de tener un origen humilde y bastantes cosas en contra, no se conforma y busca la forma de encontrar un camino para obtener un destino mejor. Algo que me ha parecido positivo es no encontrarme ante una heroína que no me podía creer, pues a Louisa no me cuesta creérmela, Jessica Fellowes me presenta a una chica que lucha por lo que quiere pero al mismo tiempo que tiene los pies en la tierra, que sabe qué lugar ocupa y no se dedica a jugar a los detectives de manera irracional. Sin embargo, en algunas ocasiones sí me ha costado un poco más creerme a Nancy, de la que me olvidaba a veces que solo tenía dieciséis años, pues se sacaba recursos de la manga que ya quisiera yo tener. En ocasiones he tenido la sensación de que la parte que afectaba a Florence Nightingale tenía algo más de desorden, que los personajes que aparecían quizás me resultaban algo más vagos, menos dibujados dentro de la novela. Incluso el resto de las hermanas Mitford no dejan de ser personajes anecdóticos dentro de la trama, pues solo Nancy tiene un peso real en la novela.


Creo que Los crímenes de Mitford es un buen comienzo para esta trilogía de Jessica Fellowes. Una serie con la que me gustaría seguir volviendo a ese Londres que intentaba recobrar una normalidad difícil de recuperar. 



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