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domingo, 18 de septiembre de 2016

Me llamo Lucy Barton.- Elizabeth Strout

Reseña Me llamo Lucy Barton.- Elizabeth Strout

Editorial: Duomo Ediciones
Año de edición: 2016
ISBN: 9788416261918
Formato: Papel

Sinopsis:

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman. (Sinopsis extraída de: Duomo Ediciones).

La autora:

ELIZABETH STROUT nació en Maine, pero desde hace años reside en Nueva York. Es la autora de Olive Kitteridge, novela por la que obtuvo el Premio Pulitzer y el Premi Llibreter, Los hermanos Burgess, Abide with Me y de Amy e Isabelle, que fue galardonada con el Art
Seidenbaum Award de Los Angeles Times a la primera obra de ficción y el Heartland Prize del Chicago Tribune. También ha sido finalista del Premio PEN/Faulkner y el Premio Orange de Inglaterra. Sus relatos se han publicado en varias revistas, como The New Yorker y O, The Oprah Magazine. (Biografía extraída de: Duomo ediciones).

Mi reseña:


Hoy os traigo la reseña de una novela que he leído en un suspiro y que, tras su aparente sencillez, esconde mucho más. Se trata de Me llamo Lucy Barton, de la escritora norteamericana Elizabeth Strout. Recibí un ejemplar por parte de Duomo Ediciones para su lectura y reseña (a quienes les agradezco enormemente el envío del ejemplar), y cuando me enteré de que Laky organizaba una lectura conjunta en su blog http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/ no dude ni un momento en apuntarme. Ha resultado ser una novela que se lee rápido pero que al tiempo va calando en el lector, va trasladando un mensaje que subyace, una dureza que no se ve a simple vista, pero que está ahí, que se siente.

Me llamo Lucy Barton nos cuenta la historia de la propia Lucy, quien recuerda una etapa de su vida en la que tuvo que permanecer en el hospital durante varias semanas, y en lo que ese ingreso significó; le devolvió a su madre, a quien hacía años que no veía, y con quien mantenía una difícil relación desde la infancia. Pero también sirvió para que Lucy reflexionara sobre toda su vida, sus duros años de niñez en los que la escasez, tanto material como sentimental la marcarán para siempre. Unos días en el hospital que significarán ponerse ante su vida como si de un espejo se tratase para reconciliarse con la niña que fue y así poder vivir en paz con la adulta en la que se ha convertido.



Cuando comienzas la lectura de Me llamo Lucy Barton, el lenguaje sencillo utilizado por la autora puede llevar al lector a pensar que se encuentra ante una obra de lectura sencilla, pero esto es una impresión errónea; al ir introduciéndote en la historia te das cuenta de que estás ante una novela que esconde mucho más, que el trasfondo te lleva hasta un lugar oscuro, triste y en ocasiones asfixiante en el que la protagonista tiene que crecer; en Me llamo Lucy Barton, Elizabeth Strout nos traslada a un universo en el que los sentimientos parecen quedar soterrados bajo capas y capas de autoprotección necesaria en un ambiente en el que las caricias son casi inexistentes, en el que la infancia se acaba en un suspiro porque los adultos no se molestan en cuidarla. En muchas ocasiones, los adultos no nos paramos a reflexionar que nuestras acciones de hoy con los niños condicionarán los adultos que serán mañana, su forma de relacionarse con los demás y de conducirse en la vida.

Escrito bajo un estilo directo, a modo casi de autobiografía de la propia Lucy, que Elizabeth Strout acompaña de una prosa sencilla pero al mismo tiempo cuidada, en Me llamo Lucy Barton encontramos la figura de un narrador protagonista que se expresa en primera persona a través de la voz de Lucy, quién nos irá contando sus experiencias, arrancando desde su estancia de varias semanas en un hospital, lo que supone el reencuentro con su madre; una madre con la que le une una relación complicada marcada por una infancia en la que nunca estuvieron presentes las caricias. Será a través de la propia Lucy como los lectores iremos conociendo al resto de los personajes, por lo que siempre obtendremos una información más subjetiva que la que podría proporcionar un narrador omnisciente o testigo, pero aún así, he de decir que Me llamo Lucy Barton me ha parecido una novela en la que tienen más peso los sentimientos de la propia Lucy, como percibe ella la realidad que la rodea y como recuerda su pasado que como se nos muestran a los lectores el resto de personajes que la rodean; Elizabeth Strout nos brinda una novela desde una perspectiva subjetiva, donde las descripciones vienen marcadas por los recuerdos, resultando en la mayoría de las ocasiones sencillas a la par que crudas y duras. Estas descripciones, unidas a unos diálogos sencillos ofrecen al lector unas escenas en las que subyace mucho más de lo que la autora nos está contando. No vamos a encontrar una historia que sigue un hilo temporal lineal, pues la novela comienza in media res, con el ingreso de Lucy en el hospital, y a partir de ahí, irá realizando saltos temporales a lo largo de su vida.



En cuanto a los personajes, como he comentado antes, Me llamo Lucy Barton es una novela cuya historia nos llega desde una perspectiva subjetiva en la que los personajes, excepto la propia Lucy, y en ocasiones su madre, no llevan el peso específico de la historia. Será a través de la voz de Lucy como los lectores conocemos al resto de personajes de la historia y vamos encajando las piezas que van componiendo el puzle que forma la vida de la protagonista. Lucy es una mujer que ha conseguido ir hacia delante, pese a haber tenido una infancia complicada en la que sus padres han jugado un papel que no es el adecuado. Ya de adulta, ama Nueva York, la ciudad en la que vive, pero sigue sin encontrar del todo su lugar en el mundo. Personalmente, creo que la relación que se establece entre Lucy y su madre es, por desgracia, en realidad mucho más común de lo que pensamos, estableciéndose una barrera invisible entre padres e hijos que, con el transcurso de los años, es más difícil de franquear, de traspasar, quedándose en el tintero muchas cosas por decir.




Me llamo Lucy Barton es una de esas novelas que se cruzan en el camino del lector y que no hay que dejar pasar. Una de esas lecturas que, tras su aparente sencillez esconde una historia cruda y dura con la que Elizabeth Strout abre una ventana al alma de su protagonista. 



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Las horas robadas.- María Solar

Reseña Las horas robadas.- María Solar

Editorial: Grijalbo
Año de edición: 2016
ISBN: 9788425354038
Formato: Papel

Sinopsis:

La muerte de un anciano con un mensaje en su mano, «Dime que me quieres», destapa una pasional historia de amor que nunca terminó. Ambientada en la confusa España de 1979, dos años antes de que se aprobara la ley del divorcio, dos familias se ven arrastradas por ese viejo secreto y por la necesidad de cambiar sus vidas.


María Solar brilla con luz propia y hace gala de un contundente dominio del ritmo narrativo en esta historia de personas que dominan o que son dominadas, rutinas que matan el amor, infidelidades que ven la luz, adolescentes que descubren el sexo y la traición... Una novela de sentimientos que envuelve al lector en sus páginas y que le lleva a conocer personajes inmersos en una época, no tan lejana, donde vivir sin ataduras era una tarea pendiente. (Sinopsis extraída de: megustaleer).

La autora:

María Solar (Santiago de Compostela, 1970). Escritora y periodista, presentadora en Televisión de Galicia y en Radio Galega. Centrada en el mundo de la comunicación, es licenciada en Periodismo y en Biología, y diplomada en Magisterio. Ha presentado y dirigido programas de todos los géneros. Como escritora, Las horas robadas es su primer libro de narrativa para adultos después de una trayectoria consolidada en la literatura infantil y juvenil, donde ha conseguido los premios Frei Martin Sarmiento 2013 y 2014 (otorgado por los lectores), el prestigioso Lazarillo de Creación Literaria 2014, y ha sido distinguida en la lista The White Ravens 2015 que recoge los mejores libros del mundo. (Biografía extraída de: megustaleer).

Mi reseña:


Hoy os traigo al blog la reseña de una novela que contiene una historia de esas que acarician el alma; la primera novela de narrativa para adultos que nos regala María Solar después de una sólida trayectoria dentro de la literatura infantil. Se trata de Las horas robadas, una historia que nos traslada a la España de 1979, en plena Transición política, confundida, a caballo entre las costumbres más rancias y la llegada de la modernidad donde sus protagonistas descubrirán secretos del pasado que han permanecido ocultos durante décadas. Agradezco a Grijalbo- Megustaleer el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

Corre el año 1979 en una España que está luchando por salir de una dictadura que ha durado demasiado. En plena Transición política, dos familias, vecinas en una localidad gallega, verán cómo sus vidas cambian por completo y sus destinos se entrelazan más allá de una simple vecindad cuando Anselmo, un anciano que emigró siendo joven a Argentina y retornó a España al enviudar, muere repentinamente en su cama con un papel en sus manos donde se puede leer “dime que me quieres”. A partir de este momento, y con este papel como punto de partida, se irán desentrañando los secretos y el pasado de aquellos que, aparentemente, no los tenían; tres generaciones de dos familias que, poco a poco, irán descubriendo que el amor se abre camino pero no siempre vence las barreras, aunque estas no consigan que muera.



Con Las horas robadas, María Solar traslada al lector a una época que, aunque ahora no lo parezca, fue realmente convulsa para el país; un momento de nuestra historia en el que España abandonaba una dictadura que, no solo no debería haber existido sino que, además nos lastró durante cuarenta años, y cuyo precio seguimos pagando a día de hoy; unos años en los que las costumbres más rancias se resistían a abandonar un territorio abonado con éxito para ellas, mientras que una modernidad, que venía a llenar a una juventud que pedía a gritos respirar con libertad, llegaba imparable. Y en esta historia vemos como las dos familias protagonistas representan esta dicotomía que se vivía en el país: mientras una de ellas se instala en el pasado, con una figura masculina dominante y asfixiante, en la otra familia vemos que el diálogo y la libertad están siempre presentes. Sin embargo, son más las cosas que les unen que las que les separan, descubriendo las más importantes con el fallecimiento de Anselmo, que aferra un papel entre las manos con un enigmático mensaje que será el detonante para que, secretos que han permanecido ocultos durante décadas vuelvan al presente. Las horas robadas nos habla a los lectores sobre la fuerza del amor, pero también sobre el sacrificio y sobre renunciar a quien es la persona más importante de nuestra vida, sobre cómo muchas veces el alejarnos de aquel a quien amamos puede significar la mayor demostración de amor; María Solar nos muestra cómo los celos pueden llevar a alguien a destruir a la persona que comparte su vida, a ver fantasmas donde no los hay, pero también nos muestra como para alguna parte de la sociedad, en esa España que todavía no se había sacudido el gris de cuarenta años de sometimiento, pesaba más la opinión de los demás que los sentimientos.

Escrita bajo un estilo directo que María Solar acompaña de una prosa muy cuidada, en Las horas robadas encontramos la figura de un narrador omnisciente que se expresa en tercera persona y de forma objetiva, proporcionando a los lectores toda la información, tanto objetiva como subjetiva que afecta a los personajes de la novela. La historia se desarrolla en un hilo temporal lineal, aunque veremos a lo largo de la lectura algunos flashbacks con los que iremos conociendo sucesos del pasado cuyas consecuencias se ven en el presente y afectan a otras personas. Las horas robadas proporciona a los lectores unas buenas escenas gracias a unas descripciones que permiten que nos situemos en cada uno de los escenarios en los que se desarrollan junto a unos diálogos bien resueltos, cargados de verdad. Esta novela está dividida en capítulos cortos, que proporcionan una lectura ágil y rápida, cargada de sentimientos, de renuncias y de secretos. Como he comentado antes, esta novela de María Solar contiene una historia de las que llegan al lector, de las que van calando poco a poco, para emocionarle y hacer que quien está al otro lado de la página viva plenamente la historia que nos cuenta.



En cuanto a los personajes, sin ninguna duda, Las horas robadas es una novela de personajes, una historia coral donde el peso de la historia va más allá de las tramas para trasladarse a cada uno de los personajes que desfila por sus páginas. Ramón y Roberto son dos amigos adolescentes que, pese a haber recibido una educación completamente diferente, se quieren casi como hermanos, amigos desde la infancia, irán descubriendo cosas de sus familias que pondrán a prueba su amistad. Descubriremos en Damián, padre de Ramón, a un hombre obsesivo y celoso, que quiere tener a su mujer y al resto de su familia en un puño. Seremos testigos de excepción de ese secreto que Anselmo pretende desvelar a través de ese papel que aferra en el momento de su muerte, como si de una confesión se tratase. Veremos cómo Lola y Rosa, pese a ser completamente diferentes, demuestran ser mujeres fuertes que buscan su felicidad. María Solar nos brinda personajes muy bien perfilados y dibujados dentro de la novela; protagonistas humanos, con sus fallos y sus virtudes, sus miedos y sus anhelos. Personas con las que nos podemos sentir fácilmente identificados, tanto para bien como para mal.




Las horas robadas de María Solar es una de esas novelas que proporcionan al lector una historia de las que permanecen con él, de las que quedan; escrita sin pretensiones, de forma sencilla pero contundente. Una historia que habla de horas perdidas, robadas, que sin darte cuenta, se transforman en una vida entera. 


sábado, 10 de septiembre de 2016

Todo lo que vino después.- Gabriel Urza

Reseña Todo lo que vino después.- Gabriel Urza

Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2016
ISBN: 978-84-666-5924-6
Formato: Papel

Sinopsis:

Corre el año 2004 en Muriga, un tranquilo pueblo del País Vasco con más secretos que habitantes. Han pasado cinco años desde el secuestro y asesinato de un joven político local, padre de familia, y la vida en Muriga casi ha vuelto a la normalidad. Sin embargo, tras los atentados de Atocha en Madrid, el pueblo se enfrenta a su propio pasado turbulento: todo el mundo sabe quién apretó el gatillo en aquella ocasión, pero ¿es el joven que está ahora entre rejas el único culpable?.

Todo lo que vino después va desvelando capa tras capa de un crimen en el que han intervenido la historia, el amor y la traición. La narración de tres habitantes del pueblo –la hermosa viuda del concejal asesinado, el adolescente radical ahora encarcelado por el crimen y un anciano profesor americano que esconde su propio pasado traumático– explora las claves de lo que realmente sucedió. Y para ellos ha llegado por fin el momento de enfrentarse a lo que puedan averiguar de la verdad.


Inspirado en una historia real, Todo lo que vino después es una novela profunda y polifacética sobre una clase de violencia que puede surgir cuando menos se espera. Intenso, elegante y evocador, el debut literario de Urza refleja el mundo en que vivimos y marca la llegada de un nuevo y brillante escritor. (Sinopsis extraída de: Ediciones B).

El autor:

Gabriel Urza obtuvo un máster en Bellas Artes por la Universidad de Ohio. Su familia procede del País Vasco, donde él ha vivido varios años. Ha recibido una beca del Instituto de Estudios Internacionales Kellogg, y sus relatos y ensayos han aparecido en River Teeth, Hobart, Erlea, The Kenyon Review, West Branch, Slate y otras publicaciones. Obtuvo también el título de Derecho por la Universidad Notre Dame y ha trabajado varios años como abogado de oficio en Reno, Nevada.


Aunque escribió la presente novela en inglés, Gabriel Urza también domina el castellano. (Biografía extraída: Ediciones B).

Mi reseña:


La reseña de hoy está dedicada a una novela con una temática bastante diferente, abordando un tema que no es sencillo de tratar como es el del terrorismo etarra durante una época en la que España fue duramente golpeada por este. Hoy os traigo mis impresiones sobre Todo lo que vino después de Gabriel Urza, un escritor que debuta con esta obra difícil pero muy bien llevada que nos trae Ediciones B, a quien agradezco que me facilitara un ejemplar para su lectura y reseña.

Todo lo que vino después nos cuenta la historia de Joni, Mariana e Iker, tres habitantes de Muriga, un tranquilo pueblo del País Vasco, cuya vida cambiará para siempre en 1998, cuando José Antonio Torres, un joven concejal y vecino del pueblo sea secuestrado y asesinado. Mariana, esposa de José Antonio, se replanteará toda su vida y su matrimonio con el joven político, preguntándose si podría haber hecho las cosas de otro modo; Iker, ahora lejos del pueblo, se plantea si las ideas que muchos jóvenes de su edad defienden sin cuestionar nada llevan a algún sitio; y Joni, un profesor de inglés que, después de treinta años viviendo en Muriga sigue sintiendo que es un forastero, no puede evitar que podría haber hecho más para evitar lo que sucedió en 1998 y que, tras los atentados de Atocha, en 2004, remueve el pasado de un pueblo que tendrá que enfrentarse a sus propios fantasmas.



Cuando desde Ediciones B me ofrecieron la posibilidad de leer esta novela, no pude decir que no; sabía que me iba a encontrar con una temática distinta a la que había leído hasta el momento porque no era un thriller con el terrorismo como fondo en el argumento. Todo lo que vino después es una novela que sale de dentro, que habla de sentimientos, de redención y de traiciones; Gabriel Urza nos traslada hasta el rincón más íntimo del ser humano, allá donde no quedan rincones donde esconderse ni velos con los que cubrirse, solo queda la opción de mostrarse desnudo, sin dobleces y hablar abiertamente de aquello que nos atormenta, pues solo así podremos deshacernos del peso del pasado y mirar hacia delante, vivir el futuro sin condiciones. Todo lo que vino después no trata de buscar culpables e inocentes, no os metáis en sus páginas buscando un análisis profundo de ETA, de sus engranajes, porque no lo vais a encontrar. En esta novela de Gabriel Urza vais a entrar en los recovecos de un pueblo (ficticio) que ha de convivir en una calma tensa, donde los muertos del pasado siguen sin descansar en el presente, donde el trasfondo político va irremediablemente unido al independentismo. Todos estos temas son tratados por el autor con profundidad pero con gran objetividad.

Escrita bajo un estilo directo acompañado de una prosa adecuada y cuidada, en Todo lo que vino después encontramos la figura de un narrador protagonista que se expresa utilizando tres voces diferentes a través de Joni, Mariana e Iker, adaptando su forma de expresarse a cada uno de los personajes. El hecho de que sea un narrador protagonista proporciona información más subjetiva a los lectores, pero en este caso, al utilizar tres personajes diferentes para contarnos la historia, Gabriel Urza consigue que podamos tener una información lo más objetiva posible. La novela comienza in extrema res, pues es en 2004, con los atentados de Atocha, cuando los personajes ven removidos sus recuerdos y vuelven a traer a su presente los hechos acontecidos en 1998, cuando el concejal José Antonio Torres fue secuestrado y asesinado. A partir de ahí, la historia vuelve al pasado para que cada personaje vaya narrando su propia historia, tres historias en realidad que se entrecruzarán, aunque podremos observar que a lo largo de la narración van a ser frecuentes los flashbacks o analepsis, ya que la narración no seguirá un hilo temporal lineal. Con unas buenas descripciones que van acompañadas de unos diálogos bien resueltos, todo ello da como resultado unas escenas que consiguen que el lector se meta de lleno en ellas, llegando a sentirse identificado con unos protagonistas llenos de miedos y remordimientos que deberán purgar para poder avanzar.



En cuanto a los protagonistas, como ya he comentado al principio de la reseña, Todo lo que vino después no es una novela que intente marcar una diferencia entre buenos y malos, no pretende moralizar ni marcar una línea divisoria que identifique a unos u otros. Gabriel Urza habla en este libro de personas, de circunstancias y de actos, libres o condicionados, presentes y pasados, que llevan a hombres y mujeres a comportarse de una u otra forma. Joni, Mariana e Iker no están en el bando de los buenos o los malos, y cuando los lectores estamos metidos en la lectura de esta novela nos damos cuenta de que nosotros mismos no podemos juzgarles; ni siquiera desde el sofá de casa, que la mayoría de las veces es el más cómodo y sencillo de los estrados para emitir juicios. ¿Cómo habríamos actuado nosotros de haber estado en sus circunstancias?, no lo podemos saber porque es imposible separarnos de nuestra educación, ideas y convicciones; y por lo tanto, es imposible separarnos de quiénes somos y de cómo pensamos. El personaje de Iker es, probablemente el que más sentimientos encontrados puede despertar en los lectores, ya que a priori, todos tenemos claro donde nos vamos a posicionar; sin embargo, a medida que avanza la novela, el personaje se nos va abriendo y al darse a conocer, mediante el recurso del monólogo interior que Gabriel Urza maneja muy bien, comienza a cambiar algo en nuestro interior, algo se remueve. Personalmente, el personaje que más me ha llegado ha sido el de Joni, el viejo profesor de inglés cuya vida no ha sido nada fácil y que intenta ayudar a Iker y a Mariana, pero respetando la libertad de cada uno.




Todo lo que vino después es la primera novela de Gabriel Urza, una novela diferente, en la que su autor intenta descubrir a los lectores que los actos que el ser humano realiza siempre tienen consecuencias, para él y para aquellos que le rodean, aunque no sea capaz de ponerles nombre. Y esas consecuencias pueden afectar durante muchos años, incluso a todo lo que vino después. 




domingo, 4 de septiembre de 2016

Cuatro muertos más para el desierto.- Christopher Pollinini

Reseña Cuatro muertos más para el desierto.- Christopher Pollinini

Editorial: Ediciones Áltera 
Año de edición: 2015
ISBN: 978-84-16405-44-2
Formato: Ebook

Sinopsis:

Dos historias se entrelazan en los capitulos del libro:

La vida de Tomás Correa como estudiante se ve interrumpida por un suceso increíble: han disparado a su padre. Pronto, con él en coma, se ve mezclado en un secreto entre un remolino de traiciones que esconden el autor del disparo y el futuro de su familia al completo.


En 1975 Alberto Correa siente que le ha tocado la lotería: ha robado un bolso con un gran rosario de oro dentro. Con la idea de invertirlo en su futuro acude a Hadi, su mentor, y pone en marcha el primer engranaje de un viaje que lo mezclará con la Marcha Verde y la caída del régimen franquista. Mucho tiempo después, cuando la vida le ha dado un hijo (Tomás) y Alberto piensa en retirarse, vuelven noticias de su pasado en el desierto con un inquietante asesinato. (Sinopsis extraída de: Ediciones Áltera).

El autor:

Christopher Pollinini (Nueva York, 1984) es ingeniero químico.

Nacido en Estados Unidos, mitad italiano y mitad español, su vida laboral le ha llevado a residir en diferentes países como Alemania, Holanda, Italia o Inglaterra.


En la actualidad trabaja en Estrasburgo (Francia) donde ha compaginado su profesión con la escritura de este libro. (Biografía extraída de: Ediciones Áltera).

Mi reseña:


La reseña de hoy está dedicada a una novela que terminé hace unas semanas y que me sorprendió gratamente: Cuatro muertos más para el desierto de Christopher Pollinini. Una historia con buenas dosis de acción y tensión que fue de menos a más, consiguiendo que me metiera en sus tramas; y aunque lo cierto es que conseguí engancharme más a la trama que se desarrolla en el pasado que a la que se desarrolla en el presente, en líneas generales se trata de un libro que proporciona buenos ratos de lectura al lector. Agradezco a Ediciones Áltera el envío de un ejemplar digital de la novela para su lectura y reseña.

Barcelona
Cuatro muertos más para el desierto nos presenta a Tomás Correa, un joven universitario cuya tranquila vida está a punto de saltar por los aires cuando hieren de gravedad a su padre, Alberto. Sin embargo, tras el atentado sufrido por Alberto Correa se esconde algo más que un hecho fortuito, pues hechos del pasado volverán al presente involucrando también a Tomás. En 1975, un joven Alberto Correa, cuyo futuro se presenta muy oscuro, siente que su suerte va a cambiar gracias a su mentor Hadi, quien le pone al frente de un viaje a Marruecos para vigilar uno de sus negocios; sin embargo, lo último que se cruza por la mente de Alberto es que este viaje lo introducirá de lleno en La Marcha Verde, convirtiéndolo en testigo mudo de atrocidades que le perseguirán más allá del desierto, buscando una venganza que no se detendrá ante nada ni ante nadie.

Barrio Gótico de Barcelona
Como he comentado al principio de la reseña, la lectura de Cuatro muertos más para el desierto, ópera prima de Christopher Pollinini, es una novela que proporciona buenos momentos de lectura, entretiene al lector y consigue que durante casi toda la novela mantenga la tensión. Sin embargo, como he dicho también al principio, yo disfruté más la trama que se desarrolla en el pasado; esta parte de la historia me dejó la impresión, en líneas generales, de estar mejor planteada, con la tensión mejor llevada por parte del autor y con unos personajes más creíbles que los que nos encontramos en la trama que se desarrolla en el presente, donde en ocasiones los personajes, que se mueven en un mundo de delincuencia no resultan todo lo reales que deberían para el lector, pues no poseen el carácter que se les presupone a quienes se tienen que mover en estos mundos donde la bondad brilla por su ausencia. Además, en esta parte de la novela hay un mayor desorden en el desarrollo de algunas de las tramas. Sin embargo, cuando Christopher Pollinini nos traslada al Marruecos de 1975, en pleno conflicto con España, a punto de dar comienzo la Marcha Verde y el Frente Polisario en acción, es cuando la lectura se vuelve muy interesante, se ve el buen hacer del autor metiéndose de lleno en una época de gran tensión entre ambos países pero que parece que nadie quiere recordar; un pueblo, el saharaui, que buscaba su independencia, poder seguir viviendo según sus códigos y costumbre, y que se vio invadido por un país mientras era abandonado a su suerte por otro. 

Marcha Verde marroquí
Escrita bajo un estilo directo que Christopher Pollinini acompaña de una prosa cuidada, Cuatro muertos más para el desierto se desarrolla en dos hilos temporales diferentes, uno que tiene lugar en el presente y otro que se irá desarrollando en el pasado, pero ambos de forma lineal y con poca presencia de flashbacks; en ambos encontramos la figura de un narrador omnisciente que, de forma objetiva, se expresa en tercera persona y que es conocedor de toda la información que afecta a los personajes que aparecen en la novela. Con unas escenas correctas que se componen de unos diálogos bien resueltos acompañados de unas buenas descripciones, aquí tengo que volver a resaltar que la trama desarrollada en el pasado está mejor resuelta que la que tiene lugar en el presente, ya que en esta hay algunas escenas que se precipitan y cuyo desarrollo no queda del todo claro para el lector. La elección del título por parte de Christopher Pollinini será una incógnita hasta el final de la novela, ya que no será hasta ese momento cuando el autor desvelará a los lectores el significado, aunque si estamos atentos a las señales, podemos imaginar el porqué de ese título para la novela. Tengo que reconocer que sobre el final, si bien en algunos puntos me pareció un poco introducido con calzador en cuanto a la forma de resolverse, un giro inesperado me sorprendió gratamente.

Frente Polisario

En cuanto a los personajes, aunque en líneas generales están bien desarrollados dentro de la novela, en algunos casos concretos no he entendido su cometido dentro de la historia: es el caso de Fernando Correa, hermano de Alberto, su presencia en la trama que se desarrolla en el pasado es meramente testimonial, solo se le nombra y no hace una aparición real, mientras que su papel en la trama que se desarrolla en el presente, mientras que al principio sí que lo entendí, después se me desdibujó por completo, dejándome la impresión de que, en realidad, restaba más que sumaba a la historia. En líneas generales, el resto de personajes me han parecido correctos, bien llevados dentro de la historia, aunque me ha faltado que el autor los llevase más al extremo, sabiendo el mundo en el que se movían. Quizá me ha faltado encontrar en Cuatro muertos más para el desierto uno de esos personajes que te llegan y conquistan, y que no tienen que ser precisamente de los buenos, hay malvados sublimes en la literatura que, aunque sabes que los debes odiar, no puedes evitar sentir esa especie de placer culpable de sentir algo de simpatía hacia ellos.



En líneas generales, Cuatro muertos más para el desierto de Christopher Pollinini es un más que buen debut de este autor que ha planteado una historia ambiciosa dentro del género del thriller, saliendo bien parado. Una novela a la que vale la pena darle la oportunidad de llevarnos hasta un desierto que clama venganza.







lunes, 29 de agosto de 2016

El día que perdí mi sombra.- Aída del Pozo

Reseña El día que perdí mi sombra.- Aída del Pozo

Editorial: Autopublicación Amazon
Año de edición: 2016
ASIN: B01HU7Y9YS
Formato: Ebook

Sinopsis:

“Ni siquiera acierto a recordar qué día perdí mi sombra y dejé de ser yo. Ya ni me reconozco al mirarme en el espejo...”
Así comienza la estremecedora historia de Noelia, una mujer que ha perdido su identidad tras verse atrapada durante años en una relación tóxica. Huir de un mundo de prostitución, drogas y delincuencia es la única salida posible para recuperar la sombra que perdió e iniciar una nueva vida.
Ayudada por Pilar, su mejor amiga de la adolescencia, Noelia emprende una carrera contrarreloj hacia la ansiada libertad, tras huir de Curtis, el hombre que robó su autoestima y que lidera una red de prostitución y drogas en Madrid.
Para conseguir su objetivo, se esconderá en una aldea perdida, a la espera de que Santiago, policía y marido de Pilar, ultime los detalles para proporcionar a la joven una nueva identidad para que recupere el control de su vida.
Mientras Santiago construye un futuro para Noelia en la ciudad de Barcelona; Curtis, ciego por la rabia de haber perdido a quien considera de su propiedad, moviliza a sus hombres para encontrar a su mujer, que parece haber sido tragada por la tierra.
Cuando ya ha perdido toda esperanza de dar con ella, una pista inesperada llevará a su banda hasta Miraflores, un turístico pueblo de la sierra madrileña. La madeja comienza a desenredarse y el cerco en torno a Noelia se estrecha…

¿Logrará la joven recuperar su sombra? (Sinopsis extraída de: Amazon).

La autora:


Presentación de Aída

(Por la propia autora)

Ante un folio en blanco una se ve pequeña y un tanto perdida. ¿Qué contar a alguien que está frente a la pantalla del ordenador esperando conocerte, en tan sólo unas cuantas líneas? Así que después de darle varias vueltas, he decidido presentarme no contándote quien soy, sino quién no soy. No soy ya cuarenta y tantos años de idas y venidas, de encuentros y desencuentros, de dudas, de preguntas, de rabia contenida por anhelar levantar el vuelo y saber que tengo un ala rota porque dejé que me atrapasen y por ende, que me la rompieran. Cuentan quienes me conocen, que he sido un gran hallazgo, un inesperado soplo de aire fresco, todo un descubrimiento como escritora. Y yo les contesto que siempre he sido así, pero que parte de lo que soy estaba atrapado, escondido, reservado esperando un empujón para cortas mis cadenas. Siempre he sido fuerte, la vida me ha puesto a prueba en varias ocasiones y he sacado nota en los retos más amargos. Sin embargo, les digo, ahora y tras la prueba más dura, toca VIVIR con mayúsculas. Llevo viviendo intensamente, después de haber muerto, desde hace más de dos años. Duele el presente pero más duele el pasado y cuando eso sucede, el hoy se dulcifica. Escribo para sacar fuera todo lo que llevo dentro, todo lo que creo que merece la pena compartirlo contigo. Y lo que escribo es el resultado de lo que estoy viviendo ahora, porque a la anterior Aída, decidí decirle “basta”. Ahora soy realmente yo, por primera vez después de tantos años, ahora soy TORMENTAS DE TINTA. Y aunque haya tenido que dejar atrás aquello por lo que antes luché, creo que el camino que resta por descubrir se presenta repleto de posibilidades y esperanzas, de sueños por cumplir y que presiento se harán realidad. Ya no soy aquella adolescente que ganó un premio literario en el Instituto San Cristóbal de los Ángeles por un cuento que ni siquiera sé dónde dormirá (quizás en el trastero, perdido en una maleta) ni la universitaria que jamás se emborrachó ni se fumó un porro en aquella época llamada “movida madrileña”, que lo más alocado que recuerda haber hecho es bajar descalza por el Paseo de las Delicias, saliendo de la discoteca Titanic, con los pies destrozados por culpa de unos imposibles zapatos de “chúpame la punta” y tacón kilométrico. Tampoco soy ya la madre que se pasaba veinticinco horas al día cuidando de sus hijas (ellas ya comienzan a volar, sus alas son fuertes y las mías curaron ya), ni la mujer que no se cuestionaba nada ni la que se cogía el pedazo más pequeño del pastel. Ahora quiero y demando lo que me corresponde y por eso dicen las malas lenguas que he cambiado y que no me reconocen. No he cambiado, soy yo, les digo, aunque tampoco tengo por qué dar explicaciones ni justificarme porque a nadie más que a mí debo dar cuentas de mis decisiones y de mis contradicciones. Lo que hace unos años me debilitó y acabó conmigo, meses más tarde fue la fuerza que me ayudó en mi renacer y ahora esa vida que siempre quise vivir, esa vida plena en comunión con la palabra escrita, me espera. Ha llovido ya desde que mi caja de Pandora se abrió y ésta ya no puede cerrarse. Quiero compartir quién soy contigo, lector ávido de historias por vivir, sediento de palabras que evocan sentimientos, de caminos que se entrecruzan, de finales inesperados. Tormentas de tinta nace de las miles de lágrimas que antaño derramé, de las historias que esas lágrimas han hecho crecer y madurar en mi cabeza y que hoy apremian por salir a la luz. Pero, como tú y yo sabemos, tras la tormenta llega la calma. Y de los días tormentosos, de los días ventosos y de los días nublados, de aquellos que también nacen bañados por un sol radiante de primavera, de todos esos días que viviremos juntos, forjaremos una nueva historia, la tuya y la mía, amigo de las TORMENTAS DE TINTA. (Biografía extraída del blog de la autora: https://tormentasdetinta.wordpress.com).

Mi reseña:


Hoy os traigo al blog la reseña de una novela que se ha presentado al Tercer Concurso Amazon de Autores “Indie” en español; se trata de El día que perdí mi sombra de Aída del Pozo, segunda obra que leo de la autora, ya que hace un par de años leí su obra debut El silbido de la serpiente (podéis leer la reseña aquí) y que me encantó. Este segundo libro que Aída del Pozo me ha hecho llegar (muchísimas gracias Aída por volver a contar conmigo en tu nueva aventura literaria), la autora me ha vuelto a sumergir en una historia dura y compleja para sus personajes, aunque lo cierto es que en esta segunda novela me ha dado la sensación de que no ha llevado tan al límite a sus protagonistas como lo hizo en la primera.

El día que perdí mi sombra nos cuenta la historia de Noelia, una mujer que ha perdido por completo su identidad pero que está decidida a recuperarla. Sumergida en una relación destructiva y tóxica con Curtis, un hombre que se mueve en un submundo de delincuencia, drogas y prostitución, decide acabar con esa vida que la está llevando a la destrucción y huye sin mirar atrás. Escondida en un pequeño pueblo, cuenta con la ayuda de Pilar, su amiga de la infancia y de Santiago, pareja de Pilar y policía, quien está construyendo una nueva identidad para Noelia. Sin embargo, cuando todo apunta a que la joven podrá rehacer su vida lejos de Curtis, un cabo suelto pondrá a este sobre la pista de la joven, cerrando cada más el cerco a su alrededor.



En El día que perdí mi sombra, Aída del Pozo nos sumerge en una historia de violencia, amor, desamor y sexo, donde los personajes, llevados por decisiones erróneas en algún momento de sus vidas, se ven abocados a llevar una vida que les provoca una profunda desazón, un profundo dolor. Más allá de las marcas físicas están las marcas psicológicas, aquellas que jamás se cierran y nunca dejan de sangrar. Todos ellos, bien de forma voluntaria, llevados por una infancia marcada por una familia en la que la violencia ya estaba presente y un barrio marginal, o por una pasión desmedida que en muchas ocasiones se confunde con amor, o bien de forma involuntaria, huyendo de una realidad que puede llegar a ser aterradora o directamente conducidos por una mentira, terminan dentro de un mundo donde sus vidas valen lo que quienes pagan deciden. El día que perdí mi sombra es una novela que pretende reflejar la realidad de un submundo que se mueve entre las sombras, al mismo tiempo que nuestra propia realidad, pero intentando mostrar que también ahí pueden florecer sentimientos, aunque con ellos también afloran debilidades. Quizás es en este punto donde me ha faltado ver algo más de dualidad en los personajes, he visto como podían mostrar sus sentimientos (sin llegar a perder la rudeza de la calle) con aquellas personas que les importan, pero me ha faltado ver en más ocasiones la frialdad que se les supondría a unos personajes que se mueven en este mundo, sin ningún tipo de escrúpulo; en algunos momentos se muestran, sobre todo Curtis, demasiado benevolente, contradictorio.

Escrita bajo un estilo directo al que Aída del Pozo combina con una prosa adecuada, en El día que perdí mi sombra encontramos la figura de un narrador omnisciente que se expresa en tercera persona y que es conocedor de toda la información, tanto subjetiva como objetiva, que afecta a los personajes. Las escenas se desarrollan de forma correcta gracias a unas buenas descripciones acompañadas de unos diálogos que la autora resuelve bien, aunque algunos, tratándose de una conversación entre dos personajes, quedan un poco largos, lo que le resta un poco de agilidad al ritmo de la novela. El día que perdí mi sombra está escrita bajo un hilo temporal lineal, aunque los propios personajes, en los diálogos o a través del monólogo interior, realizan flashbacks con los que recuperan sucesos del pasado que explican muchas de las situaciones que están teniendo lugar en el presente.



En lo relativo a los personajes, aunque están todos bien definidos, me ha faltado, sobre todo en Curtis, ver más esas dos caras que me hubieran hecho posible tener más clara mi posición frente a él; solo al final de la novela vemos a un hombre enamorado de una forma que no es sana, enfermiza. A lo largo del libro he tenido muchos sentimientos encontrados y en algunos momentos llegaba a tener más simpatía por él que por la propia Noelia, quien es la víctima de toda la situación, pero que ocasiones se conducía con poca lógica. Es aquí donde más me ha costado encontrar mi sitio en la historia; como lectora necesitaba empatizar con la víctima y odiar al verdugo, pero con la definición de los personajes en algunos momentos que plantea Aída del Pozo, me ha costado conseguirlo en algunos momentos. Sin embargo, con Sarabia y El Rubio, los hombres de confianza de Curtis, pese a saber cuál era su realidad, he visto mucho más clara esa dualidad de dureza y debilidad que me ha hecho comprender el porqué de su conducta en cada momento. Personalmente, el personaje que más me ha gustado ha sido el de Evelyn, La Negra, una mujer que, pese a su vida, nunca deja de luchar.



Aída del Pozo vuelve con El día que perdí mi sombra, una novela llena de dureza y erotismo, que lleva al lector a un mundo sórdido en el que los sentimientos se esconden entre las sombras.