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domingo, 1 de julio de 2018

Primavera cruel.- Luis Roso

Reseña Primavera cruel (Inspector Trevejo 2).- Luis Roso

Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2018
ISBN: 9788466662697  
Formato: Papel

Sinopsis:

Madrid, años cincuenta. El inspector Ernesto Trevejo recibe el encargo de enfrentarse a un caso muy difícil: un hombre armado ha aparecido muerto en El Pardo, muy cerca del palacio donde reside Franco.

¿Se trata de un terrorista? ¿Un loco? ¿Puede ser una amenaza real?


Una trama policíaca impecable que es, al mismo tiempo, un retrato fiel y alejado de los tópicos de la sociedad de la época. De la mano de un protagonista a la altura de los grandes del género, Luis Roso mantiene al lector literalmente pegado a las páginas de esta novela. (Sinopsis extraída de: Megustaleer).

El autor:

Luis Roso (Moraleja, Cáceres, 1988) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y posee un máster de Literatura Española e Hispanoamericana. Apasionado de la literatura, la historia, el cine y el deporte, actualmente trabaja como profesor de secundaria en la Comunidad de Madrid. Admira a Delibes, Cela, Ferlosio, Sender, Azorín, De la Serna, Aldecoa, Barea y Martín Santos. es su primera novela. (Biografía extraída de: Megustaleer).

Mi reseña:


Esta semana vuelvo al blog con la reseña de una novela que he disfrutado muchísimo, de un autor que ya conocía y que ya me hizo volverme una incondicional de su obra con su primer libro. Hoy os cuento mis impresiones sobre Primavera cruel de Luis Roso, una novela donde nos reencontramos con el inspector Trevejo, a quien conocimos en Aguacero, cuya reseña podéis leer aquí y que, en esta ocasión, debe enfrentarse a lo que parece el intento de asesinato de Franco tras la aparición de un hombre muerto muy cerca del Palacio del Pardo, lo que le llevará a investigar los bajos fondos donde se mueven los miembros de la oposición clandestina al régimen. Quiero agradecer a Ediciones B el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.

El Pardo
Primavera cruel nos traslada a Madrid durante la década de los cincuenta. El inspector Trevejo recibe el encargo de investigar la aparición del cadáver de un hombre armado en las inmediaciones del Pardo, muy próximo a la residencia de Franco, ya que todo parece apuntar a que se trata de un atentado fallido contra la persona del Generalísimo. Para ello, Trevejo deberá investigar los bajos fondos de la ciudad, donde se mueven en la clandestinidad los miembros de la oposición al Régimen. Sin embargo, lo que parece un crimen político pondrá al inspector cara a cara con el asesino más despiadado que jamás haya conocido.



Cuando leí Aguacero terminé convencida de que me había cruzado con un autor que tenía mucho que decir, pues ese primer libro de Luis Roso me pareció realmente bueno; pero a veces tener un gran debut en el mundo de la novela puede ser un arma de doble filo, pues las expectativas que creas alrededor de la segunda son enormes, y por lo tanto, se corre un gran riesgo. Sin embargo, Primavera cruel ha cumplido con creces esas expectativas, nos ha regalado una trama compleja que comienza con un aparente intento de magnicidio para después ir destapando algo más complejo pero al mismo tiempo más intrínseco al ser humano, más relacionado con nuestro yo más íntimo y con lo que estamos dispuestos a hacer para defender lo nuestro. Luis Roso nos va mostrando hasta qué punto las personas somos capaces de manipular y pasar por encima de otro con tal de mantener nuestro propio bienestar, cómo algunos creen estar por encima del bien y del mal interpretando que el mundo ha de girar según sus propios deseos, sin importar las consecuencias de sus actos, aunque las víctimas sean personas inocentes. En mi opinión, Primavera cruel se va desvelando, poco a poco, como una historia plagada de secretos que se mantienen ocultos durante años y cuyos conocedores son capaces de todo con tal de evitar que salgan a la luz.

Barcelona (Foto: Francesc Català- Roca)
Escrita bajo un estilo directo, en Primavera cruel Luis Roso elige la figura de un narrador interno protagonista que se expresa en primera persona a través de la voz de Trevejo para ir narrando todo lo que acontece a lo largo de la historia, y es por eso que toda la información que nos llega a los lectores es más subjetiva, pues siempre la recibimos a través de los ojos del inspector, lo que hace que sus filias y sus fobias se conviertan, casi de forma irremediable, en las nuestras. Algo que ya me pareció magnífico en Aguacero y que me lo ha vuelto a parecer en Primavera cruel son las descripciones, pues Luis Roso es capaz de crear una ambientación tan real que es capaz de trasladar al lector a cada uno de los escenarios que describe; recrea a la perfección esa España que no terminaba de salir del gris, que pese a sol no terminaba de brillar pues le resultaba imposible sacudirse de encima la losa que la aplastaba y que le impedía salir adelante. Es por eso que todas las escenas que encontramos en Primavera cruel tienen un regusto de ceniza, se quedan agarradas a la garganta, porque además se acompañan de unos diálogos bien trabajados, en los que los personajes nos demuestran que no viven un existencia agradable, la existencia no es fácil en un país que todavía no ha salido de la posguerra, donde aún viven en clandestinidad miles de personas por pensar diferente.



En cuanto a los personajes, Trevejo me ha vuelto a conquistar, de nuevo se nos muestra como un inspector sin pelos en la lengua, sin necesidad de quedar bien con nadie para hacer bien su trabajo aunque sabe que hay personas a las que es mejor no molestar. Es independiente pero sabe en qué momento vive. En Primavera cruel, Trevejo se cruza con dos personajes femeninos que serán importantes dentro de la investigación, María y Gloria, y ambas, cada una a su manera, demostrarán que las mujeres, en un momento en el que en España se consideraba que las mujeres debían mantenerse siempre en segundo plano y sumisas, no todas estaban dispuestas a aceptar las normas impuestas por la sociedad. En líneas generales, todos los personajes que vamos encontrando en la novela están perfectamente dibujados, y poco a poco van mostrando las diferentes caras que los componen, demostrando que nadie se compone de una sola capa, de una sola cara y que, a veces, la maldad se esconde tras una apariencia totalmente inofensiva.


Primavera cruel ha sido una de esas novelas que no podía soltar pero que, por otra parte, me daba pena terminar, pues me estaba dando tan buenos momentos de lectura que no me apetecía que acabaran. Luis Roso ya se había convertido en un autor seguro de mi biblioteca, y tras leer su segunda novela, pasa a ocupar un lugar de privilegio. 




lunes, 20 de junio de 2016

Aguacero.- Luis Roso

Reseña Aguacero.- Luis Roso

Editorial: Ediciones B
Año de edición: 2016
ISBN: 978-84-666-5921-5
Formato: Papel

Sinopsis:

Año 1955. El inspector Ernesto Trevejo recibe el encargo de investigar cuatro crímenes en un pueblo de la sierra madrileña donde se está construyendo un pantano: dos guardias civiles han sido torturados hasta la muerte; el alcalde del municipio y su esposa, ejecutados a sangre fría. Un posible asesino en serie podría aterrorizar a la región mientras se desarrollan las obras. El asunto debe ser resuelto –y silenciado- cuanto antes.

Siguiendo los pasos de una investigación que destapará odios, secretos e intereses ocultos, el lector se traslada a una España en blanco y negro. De fondo, el rumor incesante de la lluvia que acompañará al protagonista en su viaje a un escenario rural, remoto, casi salvaje.


El extraordinario debut de Luis Roso en el género noir es al mismo tiempo un adictivo thriller literario y una mirada nueva sobre los años más duros del franquismo. (Sinopsis extraída de: Ediciones B).

El autor:

Luis Roso (Moraleja, Cáceres, 1988) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y posee un máster de Literatura Española e Hispanoamericana. Apasionado de la literatura, la historia, el cine y el deporte, actualmente trabaja como profesor de secundaria en la Comunidad de Madrid. Admira a Delibes, Cela, Ferlosio, Sender, Azorín, De la Serna, Aldecoa, Barea y Martín Santos. Aguacero es su primera novela. (Biografía extraída de: Ediciones B).

Mi reseña:


Hoy os traigo al blog la reseña de la primera novela de Luis Roso, Aguacero. Esta obra supone el debut literario de su autor y ya os adelanto que lo hace por la puerta grande. Ediciones B me ofreció un ejemplar de la novela para realizar la reseña (agradezco desde aquí, como siempre, su colaboración) y la verdad es que me llamó muchísimo la atención, y no me equivoqué: Aguacero, más allá de ser una novela negra, nos traslada a la España más gris de los años cincuenta, a su realidad más cruda en una época que no nos queda tan lejana.

Aguacero nos traslada a los años cincuenta de una España que todavía no ha cerrado las heridas de su Guerra Civil. En un pueblo perdido entre las montañas de la sierra madrileña aparecen cuatro cadáveres, dos de ellos guardias civiles. Ernesto Trevejo, inspector de policía en Madrid es llamado de repente al despacho de su superior, quien le pone al frente de la investigación de los crímenes, que deberá llevar en secreto. Al llegar al pueblo, el inspector Trevejo y Aparecido, el guardia civil que le asignan como guía, comienzan a interrogar a los vecinos, y al mismo tiempo, comenzarán a darse cuenta de que todos los habitantes del pueblo guardan sus propios secretos.



En cuanto comencé a leer Aguacero intuí que iba a ser una lectura de las que me gustan, uno de esos libros que comienzo y ya no suelto hasta el final. Si bien no estamos ante una obra de velocidad trepidante, sí que se desarrolla a buen ritmo; pero es sobre todo la atmósfera que Luis Roso consigue crear durante toda la trama lo que atrapa irremediablemente. El lector se ve rodeado por el halo gris que envuelve toda la historia, llega a sentir en la piel esa humedad que deja la lluvia constante, que cala en los huesos. Aguacero consigue trasladarnos a esa España de los cincuenta que intentaba renacer sus cenizas, como nos dice Luis Roso, una España de dos caras, una de “cintura para arriba, y otra de cintura para abajo”; un país de misas, relicarios y golpes de pecho que no dudaba en dejar morir de hambre a su mano de obra, mantener bajo yugo a quien no pensaba igual o tener a la mujer subyugada sin posibilidad de avanzar. Un país lleno de sol en su climatología pero en el que su realidad era gris para la mayoría de sus gentes.

Escrito bajo un estilo directo que Luis Roso acompaña de una prosa cuidada, Aguacero nos presenta a un narrador protagonista que se expresa en primera persona a través de la voz de Ernesto Trevejo, quien nos cuenta sus experiencias en Las Angustias o Valrojo, los pueblos en los que se comenten los crímenes, y también nos hace conocer al resto de personajes que desfilan a través de las páginas de la novela. Con presencia abundante de diálogos muy bien trabajados y desarrollados, acompañados de unas descripciones precisas que llevan de la mano al lector a cada uno de los escenarios que recrea, Luis Roso consigue crear escenas realmente buenas que, sin estar cargadas de acción, mantienen la tensión necesaria durante toda la novela para así mantener vivo el interés del lector. La trama de Aguacero está muy bien encajada, de manera que todo va fluyendo de forma natural a lo largo de la lectura, no queda ningún cabo suelto pero tampoco hay nada que dé la sensación de estar metido con calzador para que quede cerrado. Aunque la historia mantiene un hilo temporal lineal, la novela está escrita en forma de memorias o recuerdos. La trama principal, como ya habréis supuesto, está centrada en los cuatro crímenes que se comenten en el pueblo de la sierra madrileña y que Trevejo tiene que investigar; sin embargo, alrededor hay subtramas que nos meten de lleno en los movimientos políticos y obreros que se mantenían en la sombra, en las intrigas policiales que intentan llevarse las cosas a su terreno… Todo esto, encajado con maestría por Luis Roso hace de Aguacero una novela que, después de varios giros conduce al lector a un final inesperado pero no por eso menos creíble.



Con unos personajes originales pero, al mismo tiempo, cargados de verdad y realismo, lo primero que llama la atención en Aguacero es su protagonista: Ernesto Trevejo no es ningún héroe, es un hombre normal que intenta hacer bien su trabajo. Descreído, irónico y en ocasiones, incluso cínico, tiene un gran sentido de la justicia lo que le lleva a no dejarse llevar por el orden establecido, ya que se conoce de sobra los métodos que imperan en el cuerpo al que está obligado a servir. Sin embargo, aunque es bastante frío, no puede evitar encariñarse con Aparecido, un joven guardia civil que le asignan como guía durante su investigación; Aparecido es la antítesis de Trevejo, entregado al cuerpo, ordenado, no le gusta saltarse el orden establecido. Junto a ellos, los lectores conoceremos a un crisol de personajes que, aunque dispares entre sí irán componiendo la historia, como Carmela la maestra del pueblo, José Manuel, uno de sus alumnos, o Abelardo, un anciano comunista vecino de Las Angustias. Todos los personajes que componen Aguacero están perfectamente dibujados y perfilados dentro de la novela; Luis Roso ha conseguido crear unos personajes reales, que conectan con el lector, que resultan creíbles.




Llegados a este punto, solo me queda deciros que, en mi opinión Aguacero de Luis Roso es una obra que aporta algo al género, resulta una mezcla atractiva de novela negra y realismo español. Aguacero es el gran debut en la literatura de un autor al que no hay que perderle la pista, yo por lo menos no lo voy a hacer. 



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