Hoy os traigo al blog la reseña de una de las mejores
lecturas que disfruté en 2022, una novela histórica enorme que marca el inicio
de las que, promete ser, una de las mejores biografías noveladas de un
personaje histórico. Hoy os cuento mis impresiones sobre Roma soy yo de Santiago Posteguillo, que tal y como reza el
subtítulo de la obra, intenta acercarnos a la verdadera historia de Cayo Julio
César, el hombre que cambió el rumbo de Roma. Quiero agradecer a Ediciones B el envío de un ejemplar para su
lectura y reseña.

Roma soy yo abarca la juventud e infancia de
Cayo Julio César. Le conocemos siendo un joven ambicioso, que en el año 77 a.
C. no duda en ocupar el cargo de fiscal en uno de los juicios más complicados a
los que Roma se enfrenta. El cruel senador Dolabela va a ser juzgado por
corrupción, pero ha contratado a los mejores abogados y ha comprado al jurado.
Sin embargo, Cayo Julio César, joven patricio perteneciente a una de las
familias más influyentes de Roma, no dudará en enfrentarse a los más poderosos
con tal de defender la justicia y al pueblo, sometido durante años al poder de
las élites.

Santiago Posteguillo es, desde hace años, uno de mis
escritores favoritos de novela histórica (podéis leer otras reseñas del autor aquí).
Amo leer sobre Roma, y la forma en la que este autor nos sumerge en sus
historias es algo maravilloso. Es capaz de recrear escenas y escenarios de tal
forma que te adentras en la novela sin remedio, y en esta ocasión se ha
adentrado en la titánica tarea de recrear la vida de unos de los personajes más
conocidos y sobre los que más páginas se han escrito a lo largo de la historia:
Julio César. El primer emperador romano, que cambió el curso de la historia del
que fue el mayor imperio hasta entonces conocido. Es cierto que, a priori,
cuando ya has leído sobre este personaje, puede parecer que te van a sorprender
pocas cosas, pero lo cierto es que cuando te adentras en esta historia, te
descubre esa otra parte que no conocías, un Cayo Julio niño, que admira a su
tío Cayo Mario, que era su ejemplo a seguir; cuál es el origen de la amistad
inquebrantable con Labieno o cómo conoce a su futura esposa Cornelia. Pero
sobre todo, es magnífico observar la manera en la que ese niño capaz de
sorprenderse por todo lo que rodea, que ama aprender y a su familia por encima
de todo, se va convirtiendo en un hombre inteligente y sagaz, que no tolera la
injusticia y que quiere acabar con los abusos que las élites de Roma cometen sobre
el pueblo.
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| Cayo Mario |
Escrita bajo un estilo directo, en Roma soy yo Santiago Posteguillo utiliza la figura de un narrador
externo omnisciente que, expresándose en tercera persona será el encargado de
trasladar al lector toda la información que afecta a los personajes, tanto
subjetiva como objetiva, consiguiendo que obtengamos una visión global de todo
lo que acontece. Aunque al comenzar la lectura de la novela asistimos al
nacimiento de Cayo Julio César, enseguida, a través de una gran prolepsis saltamos al momento en el que
se está dando forma al proceso que desembocará en gran juicio por corrupción
contra el senador Dolabela, y en el que solo Julio César se atreverá a
presentarse como fiscal. A partir de aquí, las analepsis o flashbacks serán constantes, iremos desde la actualidad
de la vida de Cayo Julio César a momentos importantes de su infancia y
adolescencia, que han contribuido a que sea hoy el hombre que es; pero además,
también nos adentraremos en esa Roma que lo rodeaba y que ha hecho que sea hoy
la ciudad que es y que haya llegado hasta ese punto que parece no tener
retorno, donde sus gobernantes parecen haber perdido el contacto con el pueblo,
quienes no parecen dispuestos a perder sus privilegios para que sus gentes
gocen de mayor bienestar. Con unas descripciones que nos permiten adentrarnos
en cada uno de los escenarios en los que transcurre la acción, seremos testigos
de las intrigas, las traiciones y las pasiones que enfrentará Julio César en
estos primeros años de vida, pues desde que es casi un niño se convertirá en
una pieza clave de muchos planes que enfrentan a las familias más poderosas de
Roma. A estas descripciones se unen unos diálogos brillantes, que nos permiten conocer
a cada uno de los personajes, sus luces y sus sombras, creando unas escenas
repletas de visibilidad.
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| Senado |
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| Basílica Sempronia |
Y es en los personajes y su construcción donde encontramos una
riqueza enorme dentro de Roma soy yo.
Cayo Julio César es un personaje realmente complejo, que en esta primera novela
de la serie empieza a dar muestras del hombre en el que se convertirá.
Inteligente y astuto, pero también tremendamente ambicioso, sus enemigos lo menosprecian
por su juventud. Y no son enemigos cualquiera, pues pertenecer a una de las
familias más influyentes de Roma y ser sobrino de Cayo Mario, uno de los
cónsules más importantes, hará que Sila y Dolabela, también cónsules, no duden
en declarar la guerra a la gens Julia.
Contando siempre con el apoyo de Labieno, amigo de la infancia, que se
convertirá también en su mano derecha durante el proceso contra Dolabela, y el
de su esposa Cornelia, Julio César deberá luchar no solo por la justicia y la
igualdad para el pueblo. También deberá luchar por su propia vida cuando los
enemigos de su tío se den cuenta de que el joven es más inteligente de lo que
creen y puede suponer un verdadero peligro al convertirse en el cabeza de
familia. Y por supuesto, es imposible olvidar la presencia de Aurelia, la madre
de César, una mujer que, pese a saber el lugar que, como domina le corresponde,
no dudará en actuar para mantener a salvo a su hijo.
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| Cornelia Cinna Minor |
Roma soy yo es una de esas lecturas que van más
allá, que te hacen descubrir al personaje y que te hacen adentrarte en su vida,
en sus luces y sus sombras. Que hacen que quieras conocer más de un hombre que
parecía que ya no escondía nada. Sin duda, estamos ante el comienzo de una
enorme serie que para los que amamos la novela histórica se va a convertir en
imprescindible.